Tokio Blues nos hizo amar a Murakami

Tokio Blues nos hizo amar a Murakami

Recuerdo que tenía en mi lista de MUST a Murakami porque una amiga me había hablado bien de Tokio Blues, leí el libro el año pasado y me encantó, le escribí para contárselo y me dijo que no me lo recomendó ella, «vaya, tan joven y ya con lagunas», pensé jaja.

Bueno, pues igual se me ocurrió un juego que por fin ve la luz así va:

  1. Leo un libro, si me gusta o me produce algo que me invita a regalarlo, lo regalo.
  2. Espero pacientemente, esto es lo duro del juego, a que esa persona lo lea.
  3. Cuando lo ha hecho le pido que me escriba algo sobre él.
  4. Publico las dos partes, su impresión y la mía, así hermano de la manera más cursi nuestra amistad y lo que nos gustó del libro jeje.

Pues bien, aquí va lo que Valeria escribió:
Es mi primer Murakami y, ¡qué gran descubrimiento! Me fascinó cómo exhibe dureza y ternura desde personajes y situaciones cercanas. Es fácil identificarse en alguna escena o diálogo. En
este sentido, se me clavó en el alma el personaje de Hatsumi.
Ella, siempre tan perfecta: elegante, inteligente, paciente, comprensiva…parece innacesible…hasta que lees su última conversación. Sin artificios. Sólo diciendo en voz alta algo que ella y los lectores ya sabemos: “No estás enamorado de mí, ¿verdad?”

La conversación previa es durísima. Sin entrar en narraciones cargadas de detalles y sentimentalismos, se puede sentir el desprecio hacia los sentimientos de Hatsumi y cómo el corazón de ésta se sobrecoge. El final de Hatsumi lo sientes. Son líneas dolorosas. En las que Murakami no describe los sentimientos de los personajes. No. Describe, a través de Watanabe, el ambiente físico, la luz, el color del vestido…


“Hatsumi cruzó los brazos, cerró los ojos y se recostó en el asiento del taxi. Los pendientes de oro refulgían con el vaivén del vehículo. El vestido azul medianoche parecía haber sido confeccionado a propósito para la oscuridad del interior del taxi. Los labios bien delineados de Hatsumi, pintados en un tono pálido, temblaban como si ella misma temiera abrir la boca e iniciar un monólogo.”

Hatsumi prefirió guardarse su dolor. Tan perfecta. Tan innacesible. “La fuerza que emanaba de ella estaba escondida, pero despertaba la empatía en los demás”

Ahora lo mío:
Murakami es un escritor al que quiero seguir leyendo. Como no soy una experta en gramática, ni en narrativa, solo juzgo lo que me ha hecho sentir la historia.

Con este libro, me he vuelto adolescente, otra vez, como si no lo fuera ya diariamente. Me ha enternecido el amor del prota por su mejor amiga y luego por la flaquita que aparece después. Este personaje es el que más me gustó, me gustan los personajes de mujeres en apariencia frágiles y recontra fuertes de espíritu.

Las novelas ya no son el género que más frecuento, pero de las que recuerdo seguro Tokio Blues estará en el top ten por mucho tiempo. Amor adolescente sí, pero con esa sencillez tan diáfana del autor, con ese detalle que hasta hoy, por ejemplo, me hacen recordar la chompita (jersey) del enamorado o el frío de la estación del metro la madrugada de la borrachera o el cálido momento en que solo se acompañaban los dos.

He dicho mucho y nada, para variar, pero no quiero ser spoiler y no me acuerdo de los nombres de los personajes, pero si es verdad eso que dicen de Murakami, eso de que o lo amas o lo odias, yo lo amo 🙂

Cabe resaltar que Valeria firmó el mail así: Angelita…I love MURAKAMI

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