2019: ese llanto, la motivación con cariño y las gracias.

2019: ese llanto, la motivación con cariño y las gracias.

No me gustan los deseos ñoños de fin de año, trato de ser «aparente» (en Cajamarca se le dice «aparente» a quien hace sus cosas con mimo, con dedicación) cuando los hago, pero la ñoñería es muy atractiva, así que hasta me ha dado ganas de hacer un repaso de mi año 2019, adelanto que olvidaré momentos guais, pero así es la vida no? jeje no se puede todo, no se puede siempre.

Durante el 2019 he llorado mucho, tímidamente y a moco tendido, en el Metro, en una banquita en pleno General Mitre, caminando, corriendo, no, corriéndome no, pendejos. Pero el llanto más paja ha sido uno de niña chiquita, bueno, uno, dos o tres, ese llanto que desvela tu indefensión, tu soledad, tu miedo, ese llanto del que solo puede ser testigo tu analista mientras con un gesto hermoso te contiene, con un gesto minúsculo, sutil, que sin palabras te dice: «pasará, algún día agradecerás esto, aquí estoy». Te secas las lágrimas, salen más, pero las contienes para que entre otro analizante a por lo que le toca. Ese llanto ha sido y es mi combustible, ese llanto es el que más me ha enseñado este año.

Durante el 2019 he tenido muy buenas noticias, he conocido gente valiosa y he reído muchísimo, mi risa está más fuerte, lo juro, antes no era así, ya era fuerte, pero no tanto como ahora, ahora parece de bruja jeje y bueno, no me desagrada, lo que me desagrada son las viejas esas que se voltean a verme cada vez que me río, “eso se llama racismo” quiero gritarles, yo gozo riendo y tú, vieja loca no lo toleras, envidiosa, já, bueno, imagino esto y sigo riéndome más fuerte.

Una noticia que me alegró mucho en verano fue la llamada de Marcos Xalabarder en la que me decía que me admitía en el laboratorio dramatúrgico de Escritura en vivo de la Beckett. Lo primero que pensé fue: “por fin sirvieron esos cursos con Sanchiz Sinisterra que hice”, esos que hice por puro impulso, por puro amor, “por fin, carajo” dije. Me alegró también mi segundo puesto con la dupla del Club de la chucha en el improfighters del ITC, me lo curré con amor también, como alumna aplicadita pensé en que si me mola lo que hago, lo haría bien, lo hice y tuvimos una muestra de impro cheverazaza. Lo recuerdo con mucho cariño porque no se repetirá, la impro es así, efímera, hermosa. Esas impros que hicimos entre Leonie, Jose, Gabriel y yo no se repetirán, pero ya existieron y están ya en mi ser 🙂

Otra alegría ha sido #preparingimpros: proyectito que nació con Carme y Luis Mi para hacer entrenos intensivos de improvisación teatral, nuestras ganas de mejorar y de promover la camaradería han logrado 6 versiones de nuestros fines de semana de impro GRATIS, así como lo oye, emprendedor, sin cobrar, solo con mucho morro, muchas ganas, mucha colaboración y mucha impro.

Impro4 me ha dado alegría también, mi 1ra compañía de impro con la que estrenamos en junio, proyecto que se ha transformado en espacio de entrenamiento, se ha transformado como se han transformado mis vínculos, esa debe ser tal vez mi palabra del año, la última vez que estuve en Lima, Yirka me dijo: “qué loco cómo logras compartir dos roles en tus relaciones, se refería a que en una persona tengo a dos figuras distintas jaja”, este año diversifiqué más, un rol se lo puse a más personas, tengo más comedy buddies, tengo más confidentes, según temas y áreas jáaaaa, hasta para esto soy organizada 😉

Nació La breve este año, maravillosa hija de la libertad, la complicidad y el amor a la impro.

Este año también tuve revelaciones interesantes: fui elfa en un sueño, hice caquita en una piscina en otro, frené un coche para no estrellarme en otro. Mi cuerpo me alertó de energías malas, mi cuerpo huye de lo que no le hace bien y ahora le hago más caso, no le obligo a nada. El cuerpo es sabio y el mío encima es tercazo jajaja.

Pero tal vez lo más bacanazazazazazazo del año ha sido el apoyo que he recibido de viejos amigos, de nuevos amigos, de gente que recién conocía. No tienen la menor idea de lo que han significado sus palabras este año para mí. He aprendido a pedir, a ver las cosas desde un lado menos dramático, he aprendido a aceptar, pero el aprendizaje que más me ha gustado de este años ha sido el que ha hecho que me motive más por el cariño que por el «no puedes». Para mí era bacán que me digan: «no vas a poder», eso me llenaba de una energía que me hacía poder para demostrar. Pues ahora, por fin, he llegado al punto en el que si me dicen: «tú puedes» con amor, me lo creo y puedo y ya no es para demostrar nada. Ha transcurrido mucho para llegar a esto y lo celebro <3

Había hecho una lista de nombres para agradecer, pero esto no son los créditos de ninguna peli, se agradece de varias maneras, no solo diciendo gracias, y OJO que a veces se puede decir «gracias» y no ser agradecido. Bueno, que borré la lista de nombres a quienes les agradezco cosas, pero no borro lo que le dije al Camilín hace unos días: «Gracias, Camilín, por seguir siendo ese pata que me desahueva, que me cuenta, que me advierte. Camil, no hay mejor cariño que el de una cajacha ¡eh! jajaja» :p

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